Se multiplican las gasolineras low cost: ventajas de repostar con carburante barato

Las gasolineras de “combustible barato” están creciendo a ritmos hasta ahora desconocidos. Pero, ¿es malo e ineficiente repostar con este tipo de combustibles?

El negocio de las gasolineras está en un crecimiento que parece no tener freno. Para ejemplo, tres cifras. La primera, en 2016 se superó, por primera vez, las 11.000 gasolineras en nuestro país. Segunda, el pasado año se abrieron 241 nuevas gasolineras. Y, tercera y más llamativa, en España se abre una estación de repostaje cada 36 horas. Cifras que, además, esconden toda una tendencia detrás.

La crisis ha provocado que cada vez más consumidores miren, comparen y decidan qué gasolineras les ofrecen precios más económicos entre los carburantes. Por ello, las llamadas gasolineras low cost han crecido como la espuma. Ofrecer combustible entre 5 y 10 céntimos por litro más barato que las grandes petroleras (Repsol, Cepsa, BP, Galp y Disa) ha surtido su efecto y cada día son más los que repostan en estaciones de supermercados, cooperativas o marcas menos conocidas.

¿Es malo utilizar este tipo de combustible?

Si cada día son más los que utilizan combustible de gasolineras low cost, nos lleva a preguntarnos si la diferencia de precio entre unas petroleras y otras está justificada. Si cada vez más gente se apunta a repostar en este tipo de estaciones buscando un precio menor es porque no sienten que el rendimiento es menor y, por tanto, están ahorrando y no tirando el dinero.

En España todos los combustibles son iguales en su base. La Compañía Logística de Hidrocarburos (CHL) nutre del mismo combustible a todas las estaciones de servicio, por lo que existe un mínimo de calidad en el carburante paremos en la gasolinera que paremos. Sin embargo, las grandes marcas antes mencionadas utilizan una serie de aditivos para que el combustible sea más eficiente y trate mejor a nuestro motor.

Que todos los carburantes estén suministrados por CHL nos garantiza la seguridad de que nuestro motor no va a sufrir graves daños por el consumo de Diesel o gasolina fuera de las principales marcas. Debemos, entonces, preguntarnos si la inversión de unos cuantos céntimos por litro merece o no la pena teniendo en cuenta el supuesto menor desgaste del motor y un mejor rendimiento en carretera.

Según un estudio  en colaboración con la Cátedra de Motores de la Universidad Politécnica de Valencia, donde comparamos combustibles de Repsol, Cepsa y BP con los obtenidos en Alcampo, Carrefour y Eroski. La conclusión es que la diferencia de rendimiento entre el mejor de los combustibles y el peor era del 2,3 por ciento. La diferencia más pequeña se reducía al 1,5 por ciento. Por tanto, utilizar uno u otro combustible era casi inapreciable para el usuario común.

¿Dónde está el truco?

Muy sencillo, el truco es que no hay truco, todo se basa en la reducción de costes. Por lo general, el bajo precio de las gasolineras low cost se debe a que utilizan combustible blanco, es decir, no añaden ningún tipo de aditivo al aportado por CHL, algo que encarecería el producto. Además, el personal de sus estaciones suele ser mínimo, llegando, incluso, a carecer de cualquier tipo de empleado, gasolineras en las que paramos, nos llenamos el depósito y pagamos a una máquina sin tener contacto con nadie.