Si te cansas conduciendo, el nuevo volante lo detecta.

A los sistemas de fatiga durante la conducción que miden los movimientos que se hacen con el volante y que analizan el rostro del conductor, se une el dispositivo de Hoffman y Krippner, que mide la presión ejercida por las manos. Está compuesto por una serie de sensores que se colocan en la cara interna del volante (por debajo de la piel o del material utilizado) y que son capaces de detectar si una persona está empezando a mostrar signos de somnolenciapérdidas de consciencia o cualquier otra situación que ponga en riesgo su vida.

Una corriente eléctrica de baja intensidad circula por sus sensores, de manera que al mantener la presión se crea un cortocircuito. Cuando es insuficiente o nula, saltan las alertas del sistema para despertar o alertar del problema del conductor para circular de forma segura.

Sus inventores dicen que no hay problema si se usan guantes y que, al estar por debajo del revestimiento del volante, no son castigados de forma exagerada por el uso y el paso del tiempo.


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