30 remedios caseros para el coche

Seguro que más de una vez te has enfrentado a alguna de estas situaciones con tu coche: pinchas la rueda y no llevas gato, los cristales se empañan durante el invierno o un árbol ha pringado de resina la carrocería de tu coche. Ya sabes lo que dice el refrán: a grandes males…

 

 

Cerradura congelada

Las bajas temperaturas nos pueden jugar a veces una mala pasada, congelando la cerradura de nuestro coche e impidiéndonos meter la llave. Afortunadamente, la mayoría de los vehículos vienen equipados con un mando a distancia para paliar éstas y otras incomodidades derivadas del tradicional bombín, pero aún quedan en nuestras carreras modelos más antiguos. Para solventar este problema, calienta la llave con un mechero e introdúcela lentamente en la cerradura: así irás descongelándola poco a poco y llegarás a poder abrirla.

 

Cambiar la rueda sin gato

Lo primero que tienes que hacer es aflojar los tornillos lo suficiente como para que la rueda no se escape pero puedas quitarla sin esfuerzo. Después debes buscar una zanja y sobreelevar el coche hasta que el neumático pinchado quede en el aire. Con mucho cuidado, y una vez estés seguro que el vehículo no se va a mover, termina de desenroscar los tornillos y sustituye la rueda.

Llegar a tu destino con un neumático pinchado
Si pinchas y no llevas rueda de repuesto o kit reparapinchazos, puedes intentar una solución de emergencia para llegar al taller más cercano sin reventar la cubierta. Eleva el coche con el gato y examina con detenimiento la rueda pinchada para localizar la fuente del escape. Si ésta está provocada por un corte, no tendrás más remedio que llamar a una grúa, pero si el origen es un pinchazo, clava en el agujero un tornillo lo suficientemente grande como para impedir que siga saliendo aire e hincha el neumático. Recuerda que es una solución muy provisional, así que no demores tu visita al taller.

 

 

Quita los tornillos de las ruedas
Como los tornillos no se están apretando y aflojando todos los días, cuando llega una emergencia y tenemos que quitarlos, la tarea puede convertirse en un horror. Para conseguir sacarlos con menos esfuerzo, sobre todo si están oxidados, vierte sobre ellos un poco de refresco de cola y espera unos minutos hasta que haga efecto: saldrán fácilmente.

 

 

Circular con un cristal roto
A la desagradable sorpresa de encontrarte con que te han robado en el coche, le suele acompañar el cristal de la ventanilla roto. Para poder circular hasta la cristalería más cercana, sólo tienes que buscar un trozo de plástico transparente lo suficientemente grande como para cubrir el agujero. Antes de colocarlo, córtalo a la medida, elimina los restos de cristales y pégalo a conciencia en el marco de la ventana con cinta adhesiva.

 

 

Sujetar un cristal si se rompe el elevalunas

Sea el elevalunas de manivela o eléctrico, te puedes quedar con una ventanilla a medio subir o bajar si éste se rompe. Para salir del apuro, hazte con un destornillador de punta plana y sube el cristal con las manos. Cuando esté arriba, coloca la punta del destornillador entre el vidrio y el revestimiento interior de la puerta, haciendo cuña: de esta forma, impedirás que se caiga. Eso sí, revisa con frecuencia la chapucilla porque con las vibraciones que se producen al circular, el cristal se puede ir deslizando hacia abajo.

 

Quitar el hielo del cristal

Si las temperaturas han congelado el parabrisas y no tienes una rasqueta a mano, utiliza la caja de un CD —que no tengas en mucha estima, por si acaso— para eliminar el hielo: no es igual de efectivo pero cubre de sobra el expediente.

 

Quitar las pegatinas

Para hacer pasar a la historia los adhesivos que en su día colocaste sobre la carrocería o los cristales del coche, utiliza una fuente de calor. Lo mejor es un secador del pelo, que aplicado con cuidado ayudará a que el pegamento se ablande. Para eliminar los posibles restos de goma, utiliza un trapo empapado en vinagre; si la pegatina estaba sobre un vidrio, ayúdate de un rascador.

 

Impedir que te roben el tapacubos

Pónselo más difícil a los ladronzuelos sujetando los tapacubos a la llanta de chapa con una brida. Escoge una ancha y ténsala lo más posible. Eso sí, recuerda llevar un buen corta cables para, en caso de pinchazo, poder quitar las bridas para acceder a los tornillos del neumático.

 

Detener el avance de una grieta en el parabrisas
Hasta que sustituyas la luna, puedes utilizar el mismo truco que se usa para detener una carrera de una media. Coge un bote de esmalte de uñas y aplica varias capas por ambos lados de la grieta.

 

Evitar los mareos de los niños en el coche
Auque no lo hemos probado, nos hacemos eco de este truco, que muchos padres afirman haber puesto en práctica para acabar con los mareos infantiles: consiste en colocar un trocito de esparadrapo o una tirita en el ombligo del pequeño. Algunos foros van más allá, añadiendo una aspirina entre el ombligo y la tirita. Tú mismo... 

 

Retrovisor de emergencia
Suele ocurrir que las cosas más sencillas son las que más solucionan la vida y que no te das cuenta de la importancia de algo hasta que lo pierdes. Todo esto viene al caso al hablar de los retrovisores, esos elementos que tanta información nos dan a los automovilistas. Cuando se te rompa uno, y mientras esperas el ansiado repuesto en el taller que a veces tarda semanas en llegar, puedes fabricarte uno para salir del paso y conducir más seguro. Para ello, cómprate un espejo pequeño de baño y pégalo a lo que quede vivo del retrovisor con cinta adhesiva. La visión que obtendrás no es muy ortodoxa pero sí más que suficiente para circular.

 

Evitar que los objetos pesados del maletero vayan sueltos
La manera de «atarlos» es pegarles un trozo generoso de velcro adhesivo —lo venden en las mercerías— sobre la superficie en contacto con el maletero: como éste suele estar confeccionado con una tapicería «peluda », se pegará de maravilla.

 

Colocar la carga en la baca
Para conseguir optimizar la capacidad de carga de la baca del coche y ofrecer la menor resistencia posible al viento, coloca el equipaje envuelto en una tela. Extiéndela y pon encima los bultos más grandes y después los más pequeños. Ahora sólo queda plegar la tela sobre el bulto resultante y asegurarla bien con pulpos o cinchas.

 

Ahuyentar a las avispas
Llevar las ventanas del coche abiertas durante el verano puede terminar con la visita de un polizón alado y un picotazo como regalito. Para evitarlo, lava los cristales y el parabrisas con una bayeta humedecida en agua y abundante lejía: el olor ahuyentará a los insectos.

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